Las insulae eran bloques de viviendas de varios pisos que se construían en el perido imperial romano. En ellas vivían, normalmente en régimen de alquiler, los ciudadanos de escasos recursos que no podían permitirse tener viviendas particulares. Eran las insulas edificios de varias plantas, entre tres y cuatro, aunque en Roma llegaron algunas a tener hasta el doble. Su construcción era precaria y frecuentemente eran pasto de las llamas o víctimas de derrumbes.