Esta salsa tan apreciada por los romanos se producía formando un compuesto a partir de pescados grasos o azules como las sardinas, los salmones, los boquerones o los arenques, mezclados con otros más pequeños, anchoas y salmonetes, y vísceras de peces más grandes como los atunes, todo ello se ponía en salmuera y se maceraba al sol durante el verano. Se le añadían hierbas aromáticas como hinojo, cilantro, hierbabuena, eneldo y apio y se revolvía muy a menudo para convertirlo…